Bible open to the Psalm

Fifth Sunday of Easter Lectionary: 52 / V Domingo de Pascua Leccionario: 52

Reading 1ACTS 6:1-7

As the number of disciples continued to grow,
the Hellenists complained against the Hebrews
because their widows
were being neglected in the daily distribution.
So the Twelve called together the community of the disciples and said,
“It is not right for us to neglect the word of God to serve at table.
Brothers, select from among you seven reputable men,
filled with the Spirit and wisdom,
whom we shall appoint to this task,
whereas we shall devote ourselves to prayer
and to the ministry of the word.”
The proposal was acceptable to the whole community,
so they chose Stephen, a man filled with faith and the Holy Spirit,
also Philip, Prochorus, Nicanor, Timon, Parmenas,
and Nicholas of Antioch, a convert to Judaism.
They presented these men to the apostles
who prayed and laid hands on them.
The word of God continued to spread,
and the number of the disciples in Jerusalem increased greatly;
even a large group of priests were becoming obedient to the faith.

Responsorial PsalmPS 33:1-2, 4-5, 18-19

R. (22) Lord, let your mercy be on us, as we place our trust in you.
or:
R. Alleluia.
Exult, you just, in the LORD;
praise from the upright is fitting.
Give thanks to the LORD on the harp;
with the ten-stringed lyre chant his praises.
R. Lord, let your mercy be on us, as we place our trust in you.
or:
R. Alleluia.
Upright is the word of the LORD,
and all his works are trustworthy.
He loves justice and right;
of the kindness of the LORD the earth is full.
R. Lord, let your mercy be on us, as we place our trust in you.
or:
R. Alleluia.
See, the eyes of the LORD are upon those who fear him,
upon those who hope for his kindness,
To deliver them from death
and preserve them in spite of famine.
R. Lord, let your mercy be on us, as we place our trust in you.
or:
R. Alleluia.

Reading 21 PT 2:4-9

Beloved:
Come to him, a living stone, rejected by human beings
but chosen and precious in the sight of God,
and, like living stones,
let yourselves be built into a spiritual house
to be a holy priesthood to offer spiritual sacrifices
acceptable to God through Jesus Christ.
For it says in Scripture:
Behold, I am laying a stone in Zion,
a cornerstone, chosen and precious,
and whoever believes in it shall not be put to shame.

Therefore, its value is for you who have faith, but for those without faith:
The stone that the builders rejected
has become the cornerstone,

and
A stone that will make people stumble,
and a rock that will make them fall.

They stumble by disobeying the word, as is their destiny.

You are “a chosen race, a royal priesthood,
a holy nation, a people of his own,
so that you may announce the praises” of him
who called you out of darkness into his wonderful light.

AlleluiaJN 14:6

R. Alleluia, alleluia.
I am the way, the truth and the life, says the Lord;
no one comes to the Father, except through me.
R. Alleluia, alleluia.

GospelJN 14:1-12

Jesus said to his disciples:
“Do not let your hearts be troubled.
You have faith in God; have faith also in me.
In my Father’s house there are many dwelling places.
If there were not,
would I have told you that I am going to prepare a place for you?
And if I go and prepare a place for you,
I will come back again and take you to myself,
so that where I am you also may be.
Where I am going you know the way.”
Thomas said to him,
“Master, we do not know where you are going;
how can we know the way?”
Jesus said to him, “I am the way and the truth and the life.
No one comes to the Father except through me.
If you know me, then you will also know my Father.
From now on you do know him and have seen him.”
Philip said to him,
“Master, show us the Father, and that will be enough for us.”
Jesus said to him, “Have I been with you for so long a time
and you still do not know me, Philip?
Whoever has seen me has seen the Father.
How can you say, ‘Show us the Father’?
Do you not believe that I am in the Father and the Father is in me?
The words that I speak to you I do not speak on my own.
The Father who dwells in me is doing his works.
Believe me that I am in the Father and the Father is in me,
or else, believe because of the works themselves.
Amen, amen, I say to you,
whoever believes in me will do the works that I do,
and will do greater ones than these,
because I am going to the Father.”

………..

Primera lectura

Hch 6, 1-7

En aquellos días, como aumentaba mucho el número de los discípulos, hubo ciertas quejas de los judíos griegos contra los hebreos, de que no se atendía bien a sus viudas en el servicio de caridad de todos los días.

Los Doce convocaron entonces a la multitud de los discípulos y les dijeron: “No es justo que, dejando el ministerio de la palabra de Dios, nos dediquemos a administrar los bienes. Escojan entre ustedes a siete hombres de buena reputación, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a los cuales encargaremos este servicio. Nosotros nos dedicaremos a la oración y al servicio de la palabra”.

Todos estuvieron de acuerdo y eligieron a Esteban, hombre lleno de fe y del Espíritu Santo, a Felipe, Prócoro, Nicanor, Timón, Pármenas y Nicolás, prosélito de Antioquía. Se los presentaron a los apóstoles, y éstos, después de haber orado, les impusieron las manos.

Mientras tanto, la palabra de Dios iba cundiendo. En Jerusalén se multiplicaba grandemente el número de los discípulos. Incluso un grupo numeroso de sacerdotes había aceptado la fe.


Salmo Responsorial

Salmo 32, 1-2. 4-5. 18-19

R. (22) El Señor cuida de aquellos que lo temen. Aleluya.
Que los justos aclamen al Señor;
es propio de los justos alabarlo.
Demos gracias a Dios al son del arpa,
que la lira acompañe nuestros cantos.
R. El Señor cuida de aquellos que lo temen. Aleluya.
Sincera es la palabra del Señor
y todas sus acciones son leales.
El ama la justicia y el derecho,
la tierra llena está de sus bondades.
R. El Señor cuida de aquellos que lo temen. Aleluya.
Cuida el Señor de aquellos que lo temen
y en su bondad confían;
los salva de la muerte
y en épocas de hambre les da vida.
R. El Señor cuida de aquellos que lo temen. Aleluya.


Segunda lectura

1 Ped 2, 4-9

Hermanos: Acérquense al Señor Jesús, la piedra viva, rechazada por los hombres, pero escogida y preciosa a los ojos de Dios; porque ustedes también son piedras vivas, que van entrando en la edificación del templo espiritual, para formar un sacerdocio santo, destinado a ofrecer sacrificios espirituales, agradables a Dios, por medio de Jesucristo. Tengan presente que está escrito: He aquí que pongo en Sión una piedra angular, escogida y preciosa; el que crea en ella no quedará defraudado.

Dichosos, pues, ustedes, los que han creído. En cambio, para aquellos que se negaron a creer, vale lo que dice la Escritura: La piedra que rechazaron los constructores ha llegado a ser la piedra angular, y también tropiezo y roca de escándalo. Tropiezan en ella los que no creen en la palabra, y en esto se cumple un designio de Dios.

Ustedes, por el contrario, son estirpe elegida, sacerdocio real, nación consagrada a Dios y pueblo de su propiedad, para que proclamen las obras maravillosas de aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable.


Aclamación antes del Evangelio

Jn 14, 6

R. Aleluya, aleluya.
Yo soy el camino, la verdad y la vida;
nadie va al Padre si no es por mí, dice el Señor.
R. Aleluya.


Evangelio

Jn 14, 1-12

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “No pierdan la paz. Si creen en Dios, crean también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas habitaciones. Si no fuera así, yo se lo habría dicho a ustedes, porque ahora voy a prepararles un lugar. Cuando me haya ido y les haya preparado un lugar, volveré y los llevaré conmigo, para que donde yo esté, estén también ustedes. Y ya saben el camino para llegar al lugar a donde voy”.

Entonces Tomás le dijo: “Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?” Jesús le respondió: “Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre si no es por mí. Si ustedes me conocen a mí, conocen también a mi Padre. Ya desde ahora lo conocen y lo han visto”.

Le dijo Felipe: “Señor, muéstranos al Padre y eso nos basta”. Jesús le replicó: “Felipe, tanto tiempo hace que estoy con ustedes, ¿y todavía no me conoces? Quien me ve a mí, ve al Padre. ¿Entonces por qué dices: ‘Muéstranos al Padre’? ¿O no crees que yo estoy en el Padre y que el Padre está en mí? Las palabras que yo les digo, no las digo por mi propia cuenta. Es el Padre, que permanece en mí, quien hace las obras. Créanme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Si no me dan fe a mí, créanlo por las obras. Yo les aseguro: el que crea en mí, hará las obras que hago yo y las hará aun mayores, porque yo me voy al Padre”.

Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.